Carta para ser leída en cada función de Teatro

Frente a los atropellos de las autoridades culturales de la Provincia de Buenos Aires,
el Teatro Independiente quiere expresar estas palabras al afectado más directo: EL PÚBLICO

El Teatro Independiente Argentino representa un fenómeno único en el mundo y desde fines de los años ’20 hasta nuestros días ha ido expresando y acompañando de forma inmediata todos los procesos sociales, demográficos e históricos de nuestro país.

Hubo momentos en que el teatro salió a las calles; otros en que debió encerrarse en sótanos y almacenes. Períodos históricos en que el estado persiguió a los creadores; otros en que los ignoró y otros en que apoyó la actividad como fuerza expresiva indispensable para el desarrollo integral de la comunidad.

Después de décadas de esfuerzo y lucha, el movimiento teatral logró transformar las necesidades en derechos y los derechos en leyes de protección e impulso de la actividad, en el período democrático más largo de nuestra historia.

En la Provincia de Buenos Aires se sancionó, en 2009, la Ley de Teatro Independiente que creó un Consejo Provincial con un fondo específico para la actividad y cuyas decisiones se tomaban de manera democrática, con 15 representantes regionales de la actividad y un Director designado por el Poder Ejecutivo. Dichos representantes se elegían, según la ley, por concurso de oposición y antecedentes, a través de un jurado integrado por personas designadas por instituciones representativas del quehacer teatral.

Hoy, el Gobierno de la Provincia, a través de una resolución, pretende destrozar el espíritu de la Ley y transformar un órgano representativo y colegiado, en una oficina burocrática más de la Secretaría de Cultura (Hasta diciembre de 2015, Instituto Cultural con estatura ministerial).
Se llama a un nuevo concurso, desestimando la ley, que otorga mandato a los actuales Consejeros hasta 2018 y 2019 y modifica las 15 regiones culturales en ocho regiones que coinciden con las secciones electorales y nada tienen que ver con las realidades culturales, poblacionales, productivas, etc.

Trabajadores y Trabajadoras del Teatro rechazamos enérgicamente esta violación de la Ley y desestimamos esta convocatoria arbitraria y violenta; y apelamos a la solidaridad del conjunto de la comunidad en el resguardo de nuestros derechos.

Exigimos el respeto a la Ley 14037, dejando sin efecto estas disposiciones.