Hernán Cortes, la Malinche y la conquista de México

Un relato cuya analogía podemos identificarnos hoy.

Un día como tantos Hernán Cortez llegó a las tierras de Yucatán en búsqueda de gloria y oro. Nadie sabe a ciencia cierta porqué el Consejo de Moctezuma vio en este personaje oscuro y alargado  el diseño de un Dios que le otorgaría mayor bienestar.  Haciendo uso de su fascinación y utilizando las peleas internas de las tribus aborígenes contrarias al mundo del monarca reinante, comenzó este singular quijote la conquista de esos apetecibles territorios. A decir verdad debemos subir a escena a una mujer aborigen llamada Malinche, ella enamorada del sujeto descripto por su armadura y la promesa de vivir en un mundo mejor, colaboró activamente en la Conquista, se dice que asumía el rol de informante, de conexión y espionaje  a favor de Hernán. Algunos historiadores hoy hablan de la traidora y siniestra Malinche. La literatura india reflejada en viejas piedras destacan  tales momentos  de sangre amor y traición. También muerte y destrucción. Volvamos al sujeto del comienzo, Cortez que de amable  solo tenía el nombre, reunía a sus generales todos los días debajo de una palmera puntualmente a las catorce horas, que es la hora donde los españoles comen, a efectos de planificar las estrategias a seguir. A Cortes le encantaba compartir la comida con sus aliados, es por esa razón que repartía una especie de albóndiga de pescado mezclado con frutos y una extraña masa empanada (Algo parecido al sushi, pero con menos estética japonesa)

Este acto ritual  es  donde Cortes con genio y agudeza murciana comprobaba la lealtad de sus asociados, entre nosotros tal albóndiga era abominable, pero como se trataba de la comida obligada del jefe la engullían sin respirar. Algunos historiadores llaman a esto, la hora de la albóndiga y me atrevo a transponerla para un mayor entendimiento, la hora del sushi de don Hernán. Allí se gestó cara al mar la trama de la conquista. Es importante mencionar que entre estos participante a tal festichola, se encontraba  la Malinche siempre impecable con su pelo lacio  teñido suavizado con una pasta de banano macho, también se encontraban los líderes de las tribus Kisneristas, Cristinistas que habían desertado de las filas del bando oficial para incorporarse a la revuelta, podemos agregar a un tal Masa que la historia olvidó con suma facilidad, para algunos fue un edil que vino en las bodegas de los barcos y entre los escritos locales carece de toda significación posterior.

Volvamos a la pelea, ya todos saben que Hernán Cortes, ganó la disputa, destruyo el imperio asesinó sin piedad a todo el que se le puso en el camino. Hoy sólo sobreviven algunas palabras que incluso  resultan familiares y que con su licencia procederé a  mencionar:

TRAICION

PODER

CAMINO PERSONAL

MEDIOCRIDAD

TAMBIÉN ALGUNOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA  QUE CON LOS AÑOS  SE CONVIRTIERON EN SIMBOLOS COMO: LA MALINCHE, MOCTEZUMA Y PALABRAS COMO SUSHI O MASACRE.

También conclusiones:

DEPENDENCIA

POBREZA

INDIGNIDAD

ETC.

Hoy Hernán ya no está se fue a su casa de la CABA a su guarida macrista, la Malinche volvió a su casa cerca del Mar y sigue siendo dirigente teatrera, los demás líderes también volvieron a sus casas pero con las manos vacías, dado que el patrón no ,les dejó tocar un gramo de oro.

A decir verdad Hernán se lo ha llevado el viento del pacífico y la indiada lo recuerda como un traidor, no fue capaz de traer la esperanza ni el progreso de la gente y siguió comiendo  sushi tramando en su cabeza un nuevo exterminio que su tiempo vital no se lo permitiría.